Ada wong cosplayada se deja llenar el coño a chorros
La china de Hong Kong, con su pelo negro azabache que le cae en ondas sobre los hombros, se mordía el labio inferior mientras ajustaba el vestido rojo ajustado de Ada Wong. Él, con la polla dura como una roca desde que la vio posando en la foto, no pudo resistirse a agarrarle el culo prieto entre sus manos antes de que ella se quitiera la máscara de látex. La asiática delgada y menuda gimió fuerte cuando él le arrancó el tanga negro de encaje y le lamió el coño depilado, sintiendo cómo la carne rosada se le ponía toda mojada en segundos. Ella se arqueó hacia atrás, empujando las tetas pequeñas pero firmes contra su pecho mientras él le metía dos dedos bien adentro, haciendo que la leche le goteaba por los muslos. Con un empujón brusco, la tumbó sobre la cama y se puso detrás, agarrándole las caderas para empotrarle la verga hasta el fondo sin piedad, escuchando cómo los jadeos de ella se convertían en gritos ahogados. Cada embestida le sacaba chorros de leche que le resbalaban por las piernas, mojándole hasta los pies, mientras él le apretaba los pezones entre los dedos, haciéndola retorcerse de placer. Cuando ella sintió la polla hinchándosele dentro, avisó con voz entrecortada que se iba a correr, pero él no se detuvo, sino que le tapó la boca con la mano para que nadie escuchara los gemidos salvajes que le salían del fondo de la garganta. El primer chorro de semen le disparó directo al útero, llenándola hasta rebosar, y ella se corrió en un espasmo, con las uñas clavadas en el colchón mientras la leche le chorreaba por las piernas. Él no se sacó ni un segundo, sino que siguió empujando hasta que el último chorro le escurrió por el coño, dejándola temblorosa y con la cara roja de tanto gritar.