Vecino se cuela para un trio salvaje en casa
Todo empezó cuando el muy cabrón tocó a la puerta con una botella de vino barato y una sonrisa pícara que no auguraba nada bueno. Ella, medio borracha de tanto trago, lo dejó pasar sin pensarlo y en menos de cinco minutos ya estaba con los pantalones abajo mientras él le chupaba el coño empapado sin piedad. El muy puto tenía la polla dura como una roca y no perdió tiempo en clavársela hasta el fondo mientras ella gritaba como una loca, agarrada a la mesa del comedor. De pronto se abrió la puerta y apareció el novio, que al ver la escena no se lo pensó dos veces y se quitó el cinturón listo para sumarse. Los tres acabaron enredados en el sofá, él lamiéndole el culo a la chica mientras el otro le metía los dedos en la boca para que no dejara de gemir. La cosa se puso más caliente cuando el novio empezó a empotrarla por detrás con embestidas brutales que hacían temblar todo el mueble, y ella no paraba de chillar que le partía el coño en dos. El primero no aguantó más y se corrió dentro de su boca mientras el otro le llenaba el coño de leche espesa, dejando a la pobre con el chocho chorreando y las piernas temblorosas. Al final los tres quedaron tirados en el suelo, sudorosos y jadeantes, con los cuerpos pegajosos y la ropa esparcida por toda la sala. La escena dejó a todos tan exhaustos que ni siquiera tuvieron fuerzas para hablar, solo para reírse como locos mientras se limpiaban los restos de sexo de los cuerpos.