Vecina infiel montando a su amante en mi casa
La vecina infiel montando a su amante no podía esperar más para sentir mi polla dentro de ella. Meggie Marika llegó temblando, con ese coño peludo y mojado que tanto me excitaba. Le ordené que se arrodillara y chupara mi verga con devoción, sus labios apretados alrededor del glande mientras gemía como una perra en celo. Cuando le dije que se subiera encima, obedeció al instante, hundiéndose en mi polla en posición de vaquera, sus caderas moviéndose en círculos mientras yo le agarraba esas tetas firmes. La cambié de postura para empotrarla por detrás, sus gritos ahogados contra el sofá mientras le metía la polla hasta el fondo una y otra vez. En más de 15 minutos de escena, no dejó de suplicar que la corriera, hasta que al final le ordené que se bajara para tragarse toda mi leche. La vecina infiel montando a su amante se fue con la cara llena de semen, sabiendo que había sido mi puta sumisa.