Rmhardco se deja montar por su prima como una diosa vengativa
Él ya la tenía dura desde que ella entró en la habitación, moviendo ese culo redondo que tanto odiaba su ex, el que le había robado antes. Sin decir nada, ella se sube encima, guiando la polla de Rmhardco hacia su coño bien mojado, apretado y rosado como un caramelo. Él la agarra de las caderas, sintiendo cómo cada movimiento de ella lo lleva más profundo, hasta que las caderas chocan con un sonido húmedo. Las tetitas pequeñas rebotan, y ella gime fuerte, no por placer, sino para que su ex imagine que otra polla la está llenando mejor. Él no puede evitar mirarle la cara, esos ojos de zorra que lo retan mientras ella se mueve más rápido, clavándose hasta el cuello del útero. No es solo sexo, es una demostración de lo que él nunca tuvo: una mujer que lo monta con rabia y lo hace correrse en minutos. Cuando ella se levanta, dejándolo temblando con la polla aún palpitando, es su ex el que observa desde la puerta, sabiendo que ya no tiene nada que hacer. Ella lo mira, limpiándose los labios con una sonrisa triunfante, y él solo puede tragar saliva, sintiendo que el culo perfecto de su prima le ha ganado la guerra.