Pudines sexys desafiándome a romperles el culo
Anoche en mi cama, las pudines más calientes del barrio me retaron a ver si podía aguantar sus culos apretados sin correrme. Yo, con la polla dura como roca, acepté el reto mientras ellas se reían, moviendo sus nalgas redondas frente a mi cara. Empecé chupando sus coños mojados, metiendo los dedos en sus agujeros hasta que gemían sin control. Una me montó a horcajadas, bajando su culo sobre mi verga hasta que la sentí apretarme como un guante. La otra se arrodilló y empezó a mamarme, tragando mi polla entera mientras yo le agarraba el pelo. Cuando no pude más, la levanté, la puse de cuatro y le metí la polla en el culo de una estocada, escuchando sus gritos de placer mientras la embestía. La otra se masturbaba viéndonos, con los dedos hundidos en su coño hasta que se corrió. Al final, las dos quedaron temblando, con los culos rojos y los ojos vidriosos de tanto goce.