Perseu Dotado embebe los pechos de Bianca mientras ella fuma
El humo del cigarro se enreda en el aire cargado de deseo, iluminando apenas la silueta de Bianca Belle con su corsé negro, sus tatuajes brillando bajo la luz tenue. Lleva días mirándolo de reojo, mordiéndose el labio cuando crees que no te ve, pero esta vez no aguanta más: se acerca contoneando esas tetas enormes, los pezones duros como piedras, y te vas a poner durísimo cuando Perseu Dotado se arrodille para chuparlos como si no hubiera mañana. Imagínate que te agarra del pelo y te obliga a mirar cómo su polla monstruosa se frota contra el encaje mojado de sus bragas, cómo Bianca gime con cada lamida, tirando la ceniza al suelo sin importarle nada. La tensión se rompe cuando Perseu la empuja contra la pared, le arranca la ropa interior de un tirón y te vas a correr solo imaginando el sonido que hace al clavarse hasta las pelotas, sus nalgas temblando con cada embestida, el humo del cigarro quemando sus labios mientras grita que la llene entera. No va a aguantar, lo ves en sus ojos vidriosos, en cómo los dedos se clavan en tus hombros, en cómo su coño aprieta su verga como si quisiera ordeñarla hasta dejarla seca, y justo cuando crees que explotará, Perseu le agarra la mandíbula y la obliga a mirarlo a los ojos mientras le vacía toda la carga adentro, el humo mezclándose con sus gemidos ahogados, sus muslos temblando, sus uñas marcando la piel como si no quisiera que terminara nunca, pero termina, claro, y lo único que queda es el latido de sus corazones y ese cigarro aún encendido en el suelo, olvidado entre los jadeos y las gotas que escurren por sus muslos.