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Pechos grandes y sabrosa chupando verga sin parar

10:01 1080P 13 Tetas Grandes
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Estúdio Vira Gold Films

Kecy Hill llega con su cuerpo de infarto, esos pechos enormes que le rebotan cada vez que se agacha, y esa boca jugosa que no para de babearle la verga al vecino. Lo primero que hace es arrodillarse en el suelo de madera, mirándolo con esos ojos verdes llenos de lujuria mientras se lía a chupársela con una naturalidad que da hasta vergüenza ajena. La polla gruesa y venosa le llena la boca entera, le escurre babas por las comisuras mientras ella gime con cada empujón, tragando saliva y leche sin dejar de mover la lengua como una loca. Él le agarra la cabeza por detrás y se la empotra hasta el fondo, haciéndola atragantarse pero sin soltar ni un quejido, solo esos gemidos ahogados que le salen del fondo de la garganta cada vez que la punta le roza la campanilla. Los pechos le temblaban como gelatina mientras él le iba metiendo y sacando la verga de la boca, dejando hilos de saliva brillando entre sus labios carnosos antes de volver a clavársela hasta la garganta. De pronto, la suelta con un chasquido húmedo y se pone a cuatro patas sobre el sofá, mostrando ese culito prieto que le pide a gritos que la reventen. Él no se hace de rogar: se le clava de una sola estocada, hundiendo la polla hasta las pelotas mientras ella aúlla como una perra en celo, con el coño ya empapado y goteando por los muslos. Los empujones son brutales, la carne le resuena en las nalgas con cada embestida, y ella no para de gritar que le dé más fuerte, que no aguanta más sin correrse. La verga le entra y le sale a toda velocidad, manchando las sábanas de fluidos mientras los gemidos se vuelven más agudos, más desesperados, hasta que por fin se corre gritando su nombre, con el coño temblando y chorros de leche resbalándole por los muslos. Él no se detiene ahí: le da la vuelta y se la clava otra vez, ahora de frente, mirándola a los ojos mientras le escupe en la boca antes de empalarla de nuevo, esta vez más lento pero igual de profundo, hasta que por fin se corre dentro de ella con un gruñido ronco, dejando su vientre hinchado y pegajoso de leche caliente.

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