Obsesión con el abrigo de la vecina madura MilfyCalla
No podía dejar de mirarle el culo cada vez que se inclinaba para regar las plantas, ese abrigo ajustado marcando cada curva de su cuerpo. Sabía que estaba mal, que era la esposa de otro, pero cuando me invitó a pasar para 'tomar un café', su mirada ya me decía que no era eso lo que quería. En cuanto cerró la puerta, me empujó contra la pared y me bajó los pantalones con urgencia, su mano agarrando mi polla dura como si fuera suya. 'No digas nada', susurró mientras se arrodillaba, chupándome con esa boca experta que sabía exactamente cómo volverme loco. La levanté y la senté en la mesa, arrancándole el abrigo para descubrir su tanga negro, ya empapado. 'Quiero que me rompas el culo', gimió, y no lo pensé dos veces, embistiéndola de una estocada mientras sus uñas se clavaban en mi espalda. En más de 10 minutos de escena, la hice correrse tres veces, cada gemido suyo era como un latigazo de placer prohibido. Cuando al fin me corrí dentro de ella, jadeando contra su cuello, solo atinó a decir: 'Esto no se acaba aquí, vecino'