Nuestro secreto parte 2: culo perfecto en tanga
La vecina del segundo piso, esa morena de culo redondo y piernas interminables, siempre andaba mostrando ese tanga ajustado cada vez que pasaba por el pasillo. Un día, mientras ella se agachaba para recoger algo, él no pudo evitar fijarse en cómo su coño se marcaba bajo la tela mojada. Sin pensarlo dos veces, se acercó y le susurró al oído: '¿Quieres que te folle duro contra la pared?'. Ella, con una sonrisa pícara, se mordió el labio y asintió. La levantó en brazos, le arrancó el tanga de un tirón y la empotró contra la pared, sintiendo cómo su polla entraba hasta el fondo mientras ella gemía como una puta en celo. Sus tetas rebotaban con cada embestida, y sus uñas le arañaban la espalda mientras él la penetraba sin piedad. El sonido de sus cuerpos chocando llenaba el cuarto, y cuando él le dio una nalgada fuerte, ella gritó y se corrió, apretando su coño alrededor de su verga. Él no aguantó más y se vació dentro de ella, sintiendo cómo su leche caliente le llenaba el coño. Ella, jadeando, le dijo: 'Esto será nuestro secreto... por ahora'.