Negrita empotra a rubia culona sin condón en duro
La rubia flaquita no podía creer que ese negrón la tuviera agarrada por la cintura con esa fuerza bruta mientras le susurraba al oído lo rica que estaba su rajita pálida. Él le metió la polla entre las nalgas con un empujón seco que le hizo soltar un gritito de sorpresa mezclado con placer, sintiendo cómo su coño mojado se le abrazaba sin control. La chica, con las tetas rebotando cada vez que el negro la empotraba hasta el fondo, no pudo aguantar más y se dejó caer sobre la cama con las piernas abiertas, rogando por más embestidas profundas que le hicieran gritar como una puta descontrolada. Él no se hizo de rogar y se lanzó sobre ella con todo, clavándole la verga bien adentro mientras le agarraba el culo prieto para que no se le escapara ni un milímetro, sintiendo cómo su piel clara se le ponía roja bajo sus manos negras. Los gemidos de ella se volvieron más agudos cada vez que él le daba un azote en el culo mojado, que ya no sabía si era sudor o lo que le había caído encima de su coño bien empapado. El negro, sudando como un animal en celo, le metió los dedos en la boca para que se los chupara mientras le llenaba el culo de leche caliente con una corrida que le hizo temblar hasta los huesos. La rubia, con la cara enterrada en las sábanas y el culo en pompa, no paraba de gemir y mover las caderas como si quisiera que no se le fuera ni una gota de ese semen espeso que le quemaba por dentro. Cuando él por fin se retiró, dejó su agujero bien abierto y goteando, con los labios vaginales completamente rojos y brillantes por tanto follar sin parar. La pobre no podía ni levantarse del colchón, con las piernas temblorosas y el coño tan adolorido que le dolía hasta caminar, pero no importaba porque sabía que en cuanto él se recuperara le volvería a meter esa verga negra hasta el fondo otra vez.