Música sensual de Stellaris excita a una morena joven
La tarde se vuelve densa cuando ella se recuesta en la cama, sus dedos rozando el teclado mientras reproduce la banda sonora de Stellaris. El bajo retumba, y su cuerpo vibra al compás, los gemidos ahogados escapando de sus labios mientras se imaginan los acordes envolviéndolos. Lleva semanas provocándolo: selfies con la blusa abierta, mensajes con dobles sentidos, rozándose contra él en el sofá sin dejar que la toque. Hoy no hay resistencia. Él agarra su melena castaña, tirando hacia atrás para exponer su garganta mientras sus manos bajan hasta el elástico de sus bragas, rasgándolas de un tirón. La música sigue sonando, pero ahora es ella quien marca el ritmo, moviendo las caderas al compás de las notas mientras su polla se hunde hasta tocar fondo, sus muslos temblando con cada embestida. Ella grita, pero el sonido se pierde entre los acordes épicos, sus uñas marcando surcos en su espalda mientras lo aprieta contra sí. El sudor brilla en su piel cuando él se corre dentro, su cuerpo convulsionando antes de desplomarse sobre ella, jadeando. Ella sonríe, satisfecha, mientras sus dedos trazan círculos en su espalda. Él, exhausto, solo puede gemir en respuesta.