Mistress Kayla domina a King Calvin con su culo y electrodos
La vi llegar con ese vestido ajustado que apenas cubría su culo perfecto, y supe que lo había hecho a propósito. Desde la mañana me había estado mandando fotos, rozándose contra la cámara, mordiéndose el labio mientras se agachaba para que se le vieran las tetas. Ahora está aquí, en el sótano, con los tacones que le hacen las piernas interminables, y King Calvin ya está de rodillas, temblando. La dominatrix le ordena que se desnude mientras ella se sienta en el trono de cuero, las piernas abiertas para que vea lo mojada que está. Con un chasquido de dedos, activa los electrodos en sus bolas, y él gime mientras ella se ríe, moviendo el culo justo frente a su cara. Lo obliga a lamerla, a chupar cada gota de su coño mientras ella lo tortura con descargas, riéndose cuando él se retuerce. Luego lo empuja contra la pared, le ordena que se arrodille y le ofrece su culo para que lo bese, lo chupe, lo prepare. Cuando está listo, se monta sobre su polla, empalándose de una estocada hasta que las caderas chocan, y él gruñe cuando ella empieza a moverse, apretando su culo contra su vientre. Los electrodos siguen encendidos, y cada vez que él intenta correrse, ella aumenta la corriente, riéndose mientras él suplica. Finalmente, cuando ya no puede más, lo deja correrse dentro de ella, pero solo después de que le ha dado una nalgada tan fuerte que le deja la marca de su mano. King Calvin está arrodillado, jadeando, con la polla aún dura mientras ella se levanta, se limpia con sus dedos y le ordena que los chupe. Y él obedece, porque sabe que esto apenas empieza.