Mia Capri recibe tres pollas brutales en su primer trio anal
Mia Capri llevaba días mordiéndose el labio cada vez que veía el bulto de esos tipos en el gimnasio, esperando que alguien se atreviera a romper su coraza de mojigata… pero hoy no iba a ser solo miraditas: esos tres machos la iban a destrozar de pies a cabeza. La primera polla le reventó la boca sin piedad, gruesa y venosa, obligándola a tragar saliva espesa mientras sus gemidos ahogados se mezclaban con los gruñidos de los tipos que se morían por clavársela. Uno le agarró el pelo con saña y le metió hasta la garganta, ahogándola con su grosor mientras le escupía en la cara sin aviso, dejándole los labios brillantes de babas y sudor. Otro le manoseó los pechos flácidos, pellizcando los pezones rosados hasta que ella arqueó la espalda de dolor, pero el dolor se convirtió en placer cuando le metió dos dedos en el coño empapado, sintiendo cómo se le escapaban chorros de jugos mientras se retorcía contra su mano. El tercero, el más despiadado, le clavó el culo sin piedad usando un plug para abrirle el ano como una maldita, preparándola para lo que venía: una embestida brutal que le hizo gritar con la voz quebrada mientras le destrozaba el agujero con cada empujón. Cuando la pusieron de espaldas, con las piernas en alto, los tres se turnaron para empalarla al mismo tiempo: una polla en la boca, otra en la concha y la tercera reventándole el culo hasta dejarla sin aliento, con los muslos temblorosos y el coño chorreando leche por todas partes. Mia no podía creer lo que le estaban haciendo, pero cada gemido que soltaba era una confesión de lo mucho que le encantaba ser tratada como una puta de lujo, una muñeca rota entre sus garras. Le escupieron en la cara una y otra vez, le llenaron los pechos de babas y le metieron los dedos hasta el fondo mientras le susurraban obscenidades al oído. El momento cumbre llegó cuando todos se corrieron a la vez: uno le llenó la boca de semen caliente hasta que no pudo tragárselo todo y le resbaló por la barbilla, otro le reventó el coño con un chorro espeso que le corrió por las piernas, y el último le dejó el culo hecho un desastre con un anal creampie que le goteaba al levantarse. Mia quedó tirada en el suelo, jadeando, con la cara bañada en leche, los labios hinchados y el cuerpo tembloroso de placer… pero esos tres no tenían suficiente y ya estaban listos para volver a empezar.