Maya Smush chupa la polla de Patrick con riesgo de pillarlos
Eran las tres de la tarde cuando Patrick Smush entró en mi habitación con esa mirada de hambre que me hace mojarme al instante. Sabía que no debíamos, que su esposa podía llegar en cualquier momento, pero no pude resistirme a sentir su verga gruesa en mi boca. Empecé a chupar despacio, saboreando cada centímetro de su polla dura, mientras él gemía en voz baja para no alertar a nadie. Mis labios apretados lo envolvían, mi lengua jugueteaba con su punta, y cada vez que lo metía más profundo, Patrick agarraba mi pelo con fuerza, como si quisiera follarme la garganta de una vez. Escuché pasos en el pasillo y me detuve, conteniendo la respiración, pero él me empujó de vuelta hacia su verga, susurrando: 'No pares, putita'. Volví a chupar con desesperación, sintiendo cómo su polla palpitaba contra mi lengua, cada vez más cerca de explotar. Sus caderas empezaron a moverse, embistiendo mi boca con más fuerza, y yo lo tomaba todo, disfrutando el sabor salado que ya empezaba a brotar. De repente, la puerta se sacudió levemente, como si alguien hubiera intentado abrirla, y Patrick se congeló, pero yo seguí chupando, más excitada que nunca por el peligro. Sus gemidos se volvieron más ahogados, sus dedos se clavaban en mi cuero cabelludo, y supe que estaba a punto de correrse. Con un último empujón, su leche caliente llenó mi boca, y yo la tragué toda, sin perderme ni una gota, mientras él se desplomaba contra la pared, jadeando en silencio. El riesgo de ser descubiertos solo había hecho todo más intenso, y ahora mi coño ardía de ganas de que me empotrara contra la pared, pero no hubo tiempo. Los pasos se acercaron de nuevo, y Patrick se abrochó el pantalón rápidamente, dejando mi boca húmeda y mi cuerpo temblando de deseo insatisfecho.