Mamá pelirroja chupando me traga la polla en la playa
El sol quemaba mi espalda cuando vi a esa mamá pelirroja chupando un helado con unos labios que pedían a gritos mi polla. Me acerqué sigiloso, sabiendo que su marido podía aparecer en cualquier momento, pero no pude evitar deslizar mi mano bajo su bikini. Ella gimió al sentir mis dedos en sus pezones duros, y cuando le metí la polla en la boca, sus ojos se llenaron de lágrimas de placer. La playa estaba vacía, pero el riesgo de que alguien nos pillara hacía que cada chupada fuera más intensa. Sus tetas grandes se movían al ritmo de sus movimientos, y yo solo podía gemir mientras ella trabajaba mi verga con esa boca experta. El sonido de las olas ahogaba sus quejidos, pero yo sentía cómo su garganta se contraía alrededor de mi glande. Cuando me corrí, ella tragó todo sin dudar, limpiándose los labios con una sonrisa traviesa. Su marido llegó justo después, sin sospechar que su mujer acababa de dejarme seco.