Madura de lentes te arrastra a follar en su juego de rol de policía
“¿No te da vergüenza, jovencito?”, susurra la madura de lentes mientras te agarra del cuello de la camisa y te empuja contra la pared, sus medias de red crujiendo con cada paso. Sabes que esto está mal, que es tu vecina y que podría arruinarte la vida, pero cuando se inclina y te susurra al oído, sintiendo su aliento caliente en tu oreja, ya no hay vuelta atrás. Te arrodillas sin pensarlo, desabrochando sus pantalones ajustados para liberar su coño ya empapado, y ella te agarra del pelo mientras te la chupas con desesperación, gimiendo cada vez que tu lengua roza su clítoris hinchado. La levantas en brazos y la llevas al sofá, donde te monta como una diosa, sus tetas grandes rebotando con cada embestida mientras te cabalga con furia, sus uñas marcándote la espalda. Cuando ya no aguanta más, te voltea y te empotra desde atrás, sintiendo cómo su culo firme golpea tus caderas mientras te penetra hasta las pelotas, sus gemidos ahogados en tu nuca. Te corren juntos en más de 15 minutos de escena, su jugo caliente mezclándose con tu leche espesa mientras ella se desploma sobre ti, jadeando. “¿Ves? Sabía que eras un putito”, susurra con una sonrisa victoriosa, acariciándote el pecho con sus uñas pintadas de rojo.