Madrastra caliente le exige un rimjob a hija rubia
La mamacita de tetas pequeñas y culo respingón no podía aguantar más ver a su hijastra de tacones altos lamiéndole el culito depilado sin parar. Cada vez que la zorrita se agachaba para ajustarse el liguero frente a ella, la madurita no podía evitar imaginarse cómo sabría esa raja rosada fresquita pegada a su lengua. Le agarró del pelo rubio con fuerza y le escupió en el agujero negro que tanto deseaba probar, mientras la muy putita gemía sin poder negarse. 'Chupa, perra, chupa fuerte que te voy a empalar el culo después', le gruñó al oído mientras le frotaba la polla dura contra el cachete de su culo prieto. La rubia, con sus piececitos de tacón clavados en el suelo, no tuvo más remedio que obedecer y empezar a lamerle el culo a la mamacita con lengua experta, sintiendo cómo el vello rubio le hacía cosquillas en la nariz. Entre gemidos ahogados y lametones húmedos, la madurita se quitó las gafas para ver mejor cómo su hijastra le metía la lengua bien adentro, jugando con su agujero apretado mientras se masturbaba con la mano libre. 'Así, perrita, así, que me vas a volver loca', susurraban sus labios carnosos mientras los muslos le temblaban de placer. Cuando por fin se corrió con un grito ronco, la hija no pudo evitar mojarse entera al ver a su mamá temblar de gusto con las piernas abiertas y el coño bien empapado. Pero ella no se quedó atrás, porque después de probar ese culito jugoso, le rogó a su mamacita que le metiera la polla dura hasta el fondo mientras le lamía el coño empalado sin piedad.