Lua Sophia se deja follar por Thiago Hot después de semanas de tensión
La habitación estaba cargada de un calor húmedo, las cortinas medio cerradas dejaban pasar solo un rayo de luz que iluminaba el sudor en sus cuerpos. ¿Te imaginas lo que es desear algo tanto que duele? Así estaba yo, Lua Sophia, mirándole a Thiago Hot con esos ojos que gritaban 'fóllame ya' cada vez que se cruzaban los nuestros. Llevábamos días de miradas robadas, de roces 'accidentales' que dejaban mi coño ardiente y mi mente obsesionada con su polla negra, gruesa, que prometía llenarme entera de golpe. Cuando por fin nos quedamos solos, no hubo palabras, solo sus manos agarrando mis caderas para ponerse de rodillas y hundir su lengua en mi raja mojada, chupando como si quisiera beberme entera. Gemí tan fuerte que el vecindario debió escucharme, pero no me importó, solo quería más, más de su boca, más de sus dedos hundiéndose en mi coño apretado. Cuando se levantó, su verga estaba tan dura que brillaba, y sin avisar me dio la vuelta y me empotró contra la pared, clavándome hasta que mis muslos temblaron. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo tu polla desaparece dentro de una mujer que no puede dejar de gritar? En más de 10 minutos de escena, Thiago Hot me hizo correrme tres veces, una en su boca, otra contra su vientre y la última cuando me montó como una yegua, mis tetas rebotando mientras él me agarraba del pelo. Ahora mismo, mientras escribo esto, aún siento sus embestidas, cómo su verga me abrió de par en par, cómo mi cuerpo se ajustó a su ritmo. No pienso en el sudor o el cansancio, solo en que esto no fue suficiente y quiero más.