La rubia tetona se vengo follando con mi polla enorme
La vi llegar vestida con lencería ajustada, el coño mojado ya antes de que me acercara, pero sabía que esto no era por deseo, sino por venganza. Ella quería que otro la viera así, arrodillada chupándome la verga con esos labios carnosos, tragando hasta que las lágrimas le corrían por las mejillas. Beatriz Martinelli sabía que su ex la vería en estos videos, y por eso se movía más lento, gimiendo como una perra en celo, mientras yo le agarraba el pelo y le metía la polla hasta el fondo. Sus tetas grandes rebotaban con cada embestida, y cuando la puse de cuatro, el culo rosado se abrió como un melón maduro al recibir mis embestidas. Gemía más fuerte cuando le metía los dedos en el coño peludo, sintiendo cómo se contraía de placer mientras yo la penetraba sin piedad. Sabía que estaba cerca cuando empezó a apretar las nalgas, y le solté una corrida espesa justo en el culo, viendo cómo se le escapaba por los muslos. Fue intenso, sucio, y justo lo que ella quería: que todos supieran que ahora era mía.