Sexyrita se entrega a mi verga negra en su hora de limpieza
Sexyrita llegó temprano a mi casa para limpiar, pero no contaba con que mi polla negra la iba a distraer. La pillé mirándome el paquete mientras pasaba el trapo por el sofá, así que me acerqué y le susurré al oído que si quería probar algo más duro que el polvo. Ella se mordió el labio y asintió, sus tetas rebotando bajo el uniforme ajustado mientras yo le bajaba las bragas y le metía los dedos en su coño ya mojado. Le dije que si alguien entraba, tendríamos que ser silenciosos, pero sus gemidos se escapaban cada vez que le clavaba mi verga hasta las pelotas. La puse de rodillas para que me chupara bien duro, y luego la empotré contra la pared, sus muslos temblando mientras la penetraba de una estocada tras otra. En más de 11 minutos de escena, la hice correrse tres veces, su cuerpo arqueándose cada vez que mi polla golpeaba su punto G. Al final, cuando me corrí en su cara, sus ojos se abrieron como platos al ver la cantidad de leche que le dejé en los labios. Su marido nunca sabrá lo bien que le destrocé el coño.