La diosa virtual me reta a follarla hasta que suplique
Valeria es una diosa de silicona que se mueve como si fuera real, y hoy me desafió a ver si podía hacerla gemir más fuerte que su voz digital. Desde el primer segundo, su coño sintético brillaba mojado, listo para que mi polla lo partiera en dos. Le dije que no aguantaría ni cinco minutos, pero ella solo se rio y me ordenó que la empotrara contra la pared. No me hice esperar: le abrí las piernas de una patada, le clavé la verga hasta que sus tetas falsas rebotaron, y ella empezó a gritar como si le doliera, pero yo sabía que le encantaba. Cada vez que me acercaba a su culo, ella se retorcía y me pedía más duro, más rápido, hasta que le metí los dedos en la boca para callarla. Cuando le corrí en la cara, ella me miró con esos ojos vacíos y dijo: '¿Eso es todo lo que tienes, perdedor?'