Kylie Quinn se deja empotrar por su hermanastro en la cama
Esa tarde en mi cuarto, con la puerta entreabierta y los gemidos ahogados, sabía que mi hermanastro Jay Celesto podía entrar en cualquier momento. Mi coño ya estaba mojado cuando me arrodillé frente a él, chupando su polla gruesa mientras escuchaba pasos en el pasillo. Sus manos me agarraban las tetas perfectas, apretando mis pezones duros antes de empujarme contra el colchón. Sentí su verga entrando de una estocada, llenándome hasta que las caderas chocaron contra mi culo. Gemí más fuerte, pero me tapé la boca con la mano, temiendo que mi padre nos escuchara. Jay me embestía sin piedad, sus dedos en mi clítoris mientras yo me retorcía de placer. Cada vez que se acercaba la puerta, él aceleraba, metiéndomela más rápido, más profundo, hasta que me corrí con su polla enterrada en mi coño. Cuando se vino, su leche caliente me llenó entera, y yo la tragué toda, sabiendo que la próxima vez será aún más peligroso.