Karneli Bandi chupa mi polla y se deja empotrar de costado
La pelirroja Karneli Bandi entró a mi cuarto con esa mirada de puta hambrienta, sabiendo que su marido estaba abajo viendo la tele. Me arrodillé frente a ella y le bajé el pantalón de un tirón, dejando al aire su coño depilado y brillante de excitación. Sin perder tiempo, me metí su clítoris en la boca mientras ella gemía bajito, tapándose la boca con la mano para que no la oyeran. Mi polla ya estaba dura como una roca, y cuando se la empecé a chupar, Karneli se agachó y me la tragó entera, ahogándose un poco con mi verga gruesa. La puse de costado en la cama, con las piernas abiertas, y le metí los dedos en el coño mojado mientras le susurraba al oído que si alguien nos pillaba, íbamos a joderla. Ella solo gimió más fuerte, mordiéndose el labio para no gritar. La penetré de una estocada, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía la polla. Cada embestida la hacía temblar, y yo no podía dejar de escuchar los pasos en el pasillo, imaginando que en cualquier momento la puerta se abriría. Karneli me clavó las uñas en la espalda cuando me corrí dentro de ella, llenándole el coño de leche caliente. Al terminar, su coño seguía latiendo, y en el suelo quedó su tanga de encaje, manchado de su flujo y mi corrida.