Bruneta caliente en la cocina se excita sola
"¿Y si el marido se entera?" me dije mientras me mordía el labio, pero el calor entre las piernas no me dejaba pensar. Nomi Melone, esa bruneta caliente en la cocina, no podía esperar más. El vestido ajustado se me pegaba al cuerpo sudado mientras las manos me temblaban al rozar el borde de la falda. Sabía que estaba mal, pero el deseo me quemaba por dentro. Me subí la tela poco a poco, sintiendo el aire fresco en la piel mientras los dedos se deslizaban hacia el coño mojado. "Mierda, esto es una locura", gemí, pero ya no había vuelta atrás. La cocina se llenó de mis suspiros mientras me acariciaba, imaginando que eras tú quien me tocaba. Las caderas se movían solas, frotándome contra la encimera fría, los pezones duros rozando la tela del sostén. "Bruneta caliente en la cocina" repetía en mi cabeza, como si el nombre de mi pecado lo hiciera más real. Cuando el orgasmo llegó, fue tan intenso que tuve que morderme el brazo para no gritar. Ahora solo pienso en cuándo volveré a hacerlo.