Jazmín se traga la verga enorme del negro y vomita
Jazmín lleva días obsesionada con esa polla gruesa que siempre se le clava en la mente cada vez que ve a ese negro musculoso paseando por el barrio. Hoy por fin lo tiene en su casa, con ese culo prieto y esas tetas desbordantes que no paran de rebotar cada vez que él la empuja contra la pared. Lo único que quiere es sentir esa verga brutal hurgando en su garganta hasta ahogarla, mientras sus jugos resbalan por sus muslos como si fuera una perra en celo. Él no pierde tiempo y le agarra la cabeza con fuerza para empotrarle hasta el fondo, haciendo que sus arcadas le llenen de babas la polla antes de soltarle un chorro de semen espeso que le quema la campanilla. Pero eso no es todo, porque después le da la vuelta como si fuera un trapo y le clava el culo sin piedad, con esas embestidas que le hacen gritar como una loca mientras su coño se empapa más de lo que nunca lo había estado. Él le lame el culo hasta dejarla temblando, metiéndole la lengua entre las nalgas hasta hacerla gemir como una puta en celo, mientras sus bolas le golpean el clítoris sin piedad. Jazmín no aguanta más y se corre con un espasmo que le sacude todo el cuerpo, pero él no se detiene ahí: le da la vuelta otra vez y le mete toda la polla hasta que sus tetas se aplastan contra su pecho sudoroso, mientras ella se traga cada embestida con un gemido ahogado. La escena termina cuando él le llena el vientre de leche caliente, dejándola rendida sobre el sofá con los muslos empapados y la boca llena de su propio vómito, que no puede evitar escupirle sobre la verga mientras él se corre por tercera vez sobre su cara. Jazmín queda ahí, jadeando, con el pelo pegado a la frente y los labios hinchados de tanto chupar, mientras él se ríe y le dice que nunca había follado con una perra como ella.