Hermana quiere embarazo y él no puede negarse
El corazón le latía con fuerza cuando ella susurró lo que tanto tiempo había guardado: 'quiero que me embaraces'. Peter King sintió el peso de esas palabras prohibidas mientras sus manos ya buscaban los pechos grandes y naturales de Eliza Eves, que se le ofrecían con un gemido. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo ella se sube encima, montándolo a caballo con ese culo que rebota y esas tetas que no paran de moverse. La hermana quiere embarazo y no hay marcha atrás: cada embestida es más profunda, cada gemido más desesperado, como si el pecado los quemara por dentro. En más de 10 minutos de escena, ella se corre una y otra vez, chorreando sobre su polla mientras él la agarra de las caderas para clavársela hasta el fondo. Imagínate cómo se le marca la verga dentro de ese coño mojado, cómo se le escapa un 'esto está mal' entre dientes justo antes de que él le reviente adentro. La hermana que pide leche es la misma que ahora gime 'más fuerte' con las uñas clavadas en su espalda, los pechos temblando y el coño tragándose cada centímetro de esa polla que la va a dejar preñada. Cuando él se corre, es como si el mundo se detuviera: la mirada de complicidad, el calor del semen inundándola, el gemido final que es puro alivio y culpa a la vez.