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Hermana política gorda me empala sin piedad en la cama

10:42 720P 8 Sexys
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Estúdio Sugary Kitty

La hermanita menor de mi novia siempre me miraba con esos ojos traviesos cada vez que me quedaba solo en su casa, pero nunca pensé que hoy se lanzaría como una perra en celo sobre mi polla bien dura que le salía del pantalón ajustado. La muy zorra ni siquiera esperó a que cerrara la puerta del cuarto: me empujó contra la cama, me bajó el pantalón en un segundo y se sentó a horcajadas sobre mi verga sin avisar, ahogando un gemido mientras la hundía hasta el fondo en su conejito bien apretado y mojadísimo. El culo redondo y prieto de esa chiquilla saltaba como un cojín de goma cada vez que la embestía con fuerza, sus tetas pequeñas pero duras rebotando sin control mientras gritaba un ‘¡ay, papi!’ que me ponía más cachondo que nunca. No tuve tiempo ni de sacarla antes de sentir cómo mi leche caliente le inundaba el coño virgen, dejándola temblando y con las piernas temblorosas mientras se derramaba por todo el colchón pegajoso. La muy puta ni siquiera se molestó en limpiarse, solo se quedó ahí sentada, con mi semen goteando por sus muslos flaquitos y su carita de ángel convertida en una máscara de placer sucio. Entre gemidos y jadeos, me susurró al oído que era la primera vez que alguien la llenaba así, pero por la forma en que apretaba mi verga cada vez que me movía, juraría que mentía como una bellaca. El olor a coño mojado y a sudor se mezclaba con el de mi corrida, y el sonido de sus nalgas chocando contra mis muslos era música para mis oídos. Cuando por fin me saqué de su conejito estrecho, la dejé tirada boca arriba, con las piernas abiertas y mi leche resbalando por su rabo, mientras me miraba con una sonrisa pícara que me decía que esto no sería la última vez. La muy hija de puta incluso se limpió el coño con el dedo y se lo chupó frente a mí, como si quisiera probar lo que tanto le gustó. Mientras me abrochaba los pantalones, no pude evitar reírme al pensar en cómo esa mocosa de dieciocho años había convertido nuestro jueguecito familiar en una follada salvaje que nos dejó a los dos exhaustos y con el cuerpo temblando de placer. Ahora cada vez que me quedo solo en su casa, sé que no solo me mirará… me va a coger a la fuerza con esa boca sucia y ese cuerpo de infarto.

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