Femboy travesti caliente en Las Vegas con Bailey Wilde
El perfume dulce de su piel me envolvió antes de que sus labios rojos se acercaran a los míos. Llevábamos días robándonos miradas, rozándonos en los pasillos del hotel, hasta que ya no aguanté más. Bailey Wilde, esa travesti de curvas perfectas y mirada traviesa, me tenía loco. La empujé contra la pared del cuarto, mis manos recorriendo su cuerpo suave, sintiendo cómo se estremecía bajo mi toque. Sus gemidos eran música cuando le arranqué la ropa interior, dejando al descubierto ese culo redondo que tanto había imaginado. No perdí tiempo: mi polla ya dura se hundió en su agujerito apretado, sintiendo cómo se ajustaba a mí como un guante. Cada embestida le sacaba un grito, sus uñas clavándose en mi espalda mientras le daba sin compasión. La femboy travesti caliente gemia como una perra en celo, pidiendo más, y yo se lo di, agarrándola de las caderas para clavármela hasta el fondo. Su verga dura rebotaba con cada movimiento, pero no le importó, solo quería sentirme dentro. El sudor nos cubría cuando aceleré el ritmo, sus piernas temblando al borde del orgasmo. No tardó en correrse, su jugo caliente manchando mis pelotas mientras yo seguía empotrándola contra la pared. El clímax llegó de golpe, mi semen llenándola mientras sus ojos se ponían en blanco.