Esposo humillado mira a su mujer follada
La puta de su mujer llegó del gimnasio con el short ajustado aún empapado en sudor y él ya sabía que esa noche no dormiría tranquilo. Ella se quitó la camiseta sin prisa, mostrando esos pechos que tanto le gustaban a los negros musculosos que corren en su edificio, y le soltó con una sonrisa de oreja a oreja: 'Cariño, hoy te vas a enterar de lo que es una verga de verdad'. Él no pudo evitar bajar la mirada hacia la enorme polla negra que asomaba por el short del tipo que acababa de llegar, mientras su esposa se arrodillaba frente a él y le susurraba al oído: 'Chupa bien, que después te van a empotrar hasta el fondo'. La sensación de su lengua recorriendo el glande grueso y venoso lo volvió loco, pero lo peor llegó cuando ella se puso a cuatro patas y le ordenó al negro: 'Vamos, cabrón, clávala hasta que me reviente el coño'. Los gemidos de ella eran música para sus oídos, cada embestida profunda la hacía gritar más fuerte mientras su marido observaba con la polla dura pero el alma destrozada. El negro no tuvo piedad, le agarró las caderas con fuerza y se la metió hasta el fondo sin piedad, haciendo que el coño mojado de su esposa chupara cada centímetro de esa verga monstruosa. Cuando por fin se corrió dentro, ella se quedó tirada en el suelo, con las piernas temblorosas y el coño goteando leche negra, mientras el tipo se limpiaba el sudor y le decía: 'La próxima vez te traigo a dos, guapa'. Él solo pudo cerrar los ojos y recordar que al día siguiente tendría que ir a trabajar con la humillación quemándole por dentro.