Della Cate recibe sexo brutal y bien sucio de Bryan Gozzling
Desde que Della Cate la vio por primera vez con esa boca carnosa y esos pechos naturales, Bryan no pudo sacársela de la cabeza ni un segundo. Lo que empezó como miradas robadas mientras ella se retorcía en la cama con las piernas abiertas terminó convirtiéndose en un infierno de placer prohibido. Él no aguantó más y la agarró fuerte por la cintura, sentándola sobre su polla dura como un hierro mientras le susurraba al oído lo puta que estaba por dejar que le hiciera todas las guarradas que se le pasaran por esa mente caliente. Della gime con la garganta llena sin poder evitarlo, con los ojos llorosos mientras él la embiste con fuerza, hundiendo su verga hasta la garganta cada vez que le clava el coño bien mojado contra sus huevos. Bryan le mete los dedos en la boca para que le chupe bien la polla mientras le manosea esos tetones pequeños que tanto le vuelven loco, apretándolos con fuerza hasta que ella suelta un gritito ahogado mezclado con saliva y gemidos. La tiene contra la pared, con las piernas enredadas en su cintura mientras él le levanta el culo para empotrarla más profundo, sintiendo cómo el coño le late alrededor de la polla al correrse sin control. Della no puede más, se corre con espasmos violentos que le hacen temblar las rodillas y le dejan la cara empapada en sudor y leche, con los labios brillantes de babas mientras le escupe chorros de semen por toda la cara y el pelo. Él no se conforma y le sigue metiendo los dedos en el coño goteante, sacudiéndoselos en la boca para que se los chupe bien mientras le gruñe que es su puta favorita, que le va a dejar el coño como una sopa cada vez que la vea. Bryan la voltea boca abajo sin piedad y la clava de perrito, agarrándole el culo con las dos manos para abrirle las nalgas y verle el coño rojo e hinchado por tanto castigo, mientras Della no para de gemir como una loca entre gritos y maldiciones por lo buena que le sabe esa polla gruesa perdida en su interior. Cuando por fin se corre dentro de ella, Della se queda temblando con las piernas hechas gelatina, con la cara llena de crema espesa y los muslos pegajosos de jugos mezclados, mientras Bryan le susurra lo sucia que es su chica y cómo le va a seguir rompiendo el coño cada vez que se le antoje.