Mi cuñado se folla a mi esposa mientras trabajo
Mi esposa siempre ha sido una zorra insaciable, pero nunca imaginé que se dejaría empotrar por mi cuñado en nuestra propia cama. Todo empezó con miraditas y roces casuales, hasta que un día, al llegar temprano del trabajo, los encontré a los dos sudando y jadeando. Él la tenía de perrito, embistiéndola con su polla enorme mientras ella gemía como una perra en celo. Su coño estaba chorreando, bien mojado de tanto follar, y las nalgas de mi esposa se movían al ritmo de las embestidas brutales. El sonido de los cuerpos chocando resonaba en toda la casa, y los gemidos de ella se mezclaban con los gruñidos de él, que le agarraba las tetas con fuerza mientras la penetraba hasta el fondo. De pronto, él le arrancó el tanga y le dio una nalgada que la hizo gritar, antes de correrse dentro de ella con un chorro caliente. Mi esposa se retorció de placer, temblando mientras el semen le goteaba entre las piernas. La escena era tan caliente que no pude evitar tocarme viéndolos, imaginando cómo sería unirme a ellos en su próxima follada. Al final, los tres terminamos sudados y satisfechos, prometiéndonos repetirlo cada vez que yo saliera de casa.