Culo perfecto en spandex de MoonBlack en la clínica
"¿Seguro que nadie va a entrar?", susurra MoonBlack mientras se ajusta el spandex ceñido que marca cada curva de su culo perfecto en spandex. La tensión entre ellos lleva días acumulándose, miradas robadas en los pasillos de la clínica, rozamientos accidentales que ya no lo son. Hoy, al fin, la puerta se cierra con llave y las manos no pueden esperar más. Él desgarra el spandex con urgencia, liberando ese trasero redondo que ha estado imaginando durante semanas. MoonBlack se inclina sobre la camilla, las tetas pequeñas pero firmes rozando el frío metal mientras él le aparta las nalgas con dedos ávidos. El primer contacto es un gemido ahogado, su polla dura deslizándose entre los cachetes antes de hundirse de golpe. Ella arquea la espalda, las uñas arañando la superficie mientras él la empotra con embestidas profundas que hacen temblar sus piernas. El spandex roto cuelga de sus caderas, un recordatorio de lo prohibido de este encuentro. Cada vez que él se retira, el sonido húmedo de su coño al separarse se mezcla con sus respiraciones entrecortadas. MoonBlack gira la cabeza, los labios entreabiertos pidiendo más. "No pa... no pares, cabrón, que me vas a dejar el culo destrozado", gruñe ella, empujando hacia atrás para recibir cada estocada con avidez.