Culo perfecto de diosa lista para ser empotrada sin piedad
Esa diosa de culo redondo y perfecto llevaba semanas provocándolo con miradas ardientes cada vez que se cruzaban en el pasillo. Un día, él no pudo resistirse y la empujó contra la pared, metiendo su mano bajo su falda para sentir su coño ya mojado. Ella gimió fuerte cuando sus dedos gruesos le abrieron los labios, sintiendo cómo su polla dura presionaba contra su culo. Sin perder tiempo, la giró y le bajó los pantalones, dejando al descubierto su tanga empapado. Con un tirón, se lo arrancó y le abrió las nalgas para ver su agujero rosado y húmedo. La penetró de una sola embestida, llenándola por completo mientras ella gritaba de placer. Sus tetas rebotaban con cada empujón, y él le agarró el pelo para follársela más duro. Cuando sintió que su polla estaba a punto de explotar, la hizo arrodillarse y le llenó la boca con su corrida espesa. Ella tragó todo, limpiándole la verga con su lengua antes de que él se desplomara exhausto.