Corrida facial salvaje con la rubia de culo grande
Caleb B no podía sacar de su cabeza el culo redondo de Virginia M desde que la vio por primera vez. La tensión entre ellos crecía cada vez que se cruzaban en el pasillo, miradas robadas y sonrisas cómplices que prometían algo más. Cuando por fin se encontraron a solas, no hubo palabras, solo manos hambrientas. La agarraste por esa cintura estrecha y la empujaste contra la pared, sintiendo cómo su coño ya estaba mojado a través de la tela. Le arrancaste el vestido de un tirón, dejando al descubierto esos pechos naturales que tanto te habían tentado. Virginia M gimió cuando le metiste los dedos, pero lo que realmente quería era tu polla grande dentro de ella. La volteaste como a una muñeca y la empotraste a cuatro patas, ese culo enorme rebotando contra tus caderas mientras le dabas duro. Cambiaste de posición y la montaste a caballo, sintiendo cómo se corría alrededor de tu verga. En más de 10 minutos de escena, la rubia no paró de gemir, hasta que al final te bajaste para correrte en su cara. La corrida facial salvaje le cubrió los labios y la barbilla, y cuando terminó, Caleb B solo pudo reírse al verla tan manchada de su leche.