Nathan Bronson se corre encima en esta fantasía arriesgada
‘Cállate, que nos pueden pillar’ susurra Madison, mordiéndose el labio mientras te la chupa a escondidas en el pasillo de su casa. Sientes cómo su lengua juega con el glande mientras ella mira hacia atrás, asegurándose de que no aparezca Nathan de repente. La polla dura entre tus dedos, la punta brillante de sus babas, mientras te hundes en su garganta con cuidado de no hacer ruido. Madison gime ahogadamente, las tetas rozando tus muslos cada vez que te la traga, y notas cómo le tiemblan las rodillas de excitación. Nathan podría entrar en cualquier momento, pero no puedes evitar empujar más adentro, sintiendo su garganta estrecha al tragarte entero. Ella te mira con los ojos llorosos, la boca llena de saliva, y te agarra la base con fuerza para controlarse. ‘Si nos escucha, nos matan’ jadea, pero no para de mover la cabeza, chupando con más fuerza. Las pelotas te arden, listas para explotar, y te inclinas para pellizcarle los pezones mientras le embistes la cara. Madison ahoga un grito, tragando rápido, y justo cuando estás a punto de correrte, se oye un ruido en el pasillo. Se aparta de golpe, el semen caliente salpica su cara y su pelo rojo, y ella se lame los labios rápidamente mientras se levanta, limpiándose los chorros pegajosos con los dedos. Nathan abre la puerta y la encuentra sonrojada, pero solo dice ‘¿Qué haces aquí?’ sin sospechar nada, ajena al semen que aún brilla en su mentón.