Colaviciosa se venga chupando la polla del ex de Guillermoa
No podía creer lo que veía cuando Colaviciosa se arrodilló frente a mi ex, el mismo tipo que había dejado a Guillermoa hecha polvo. Sus labios carnosos envolvieron la verga gruesa de golpe, tragando hasta que la punta rozó su garganta mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Las manos de ella apretaban las nalgas del cabrón, empujándolo más adentro, como si quisiera castigarlo por cada palabra que le había dicho a Guillermoa. El tipo gruñía, agarrando su melena oscura mientras ella movía la cabeza al ritmo de sus gemidos ahogados. La saliva chorreaba por su barbilla, mezclándose con el sudor que le caía por el pecho. De pronto, Colaviciosa se detuvo, lo miró con desprecio y le escupió en la cara antes de volver a chupar, esta vez más rápido, hasta que el tipo se corrió en su boca con un grito ronco. Cuando terminó, se limpió los labios con el dorso de la mano y se levantó, dejando al tipo temblando en el suelo. Guillermoa, que lo había visto todo desde la puerta, se mordió el labio y sonrió al ver cómo su rival se retorcía de placer. Sabía que esa imagen lo perseguiría para siempre.