Bella Mur la rubia que follé antes de que se fuera
"Cuidado que alguien puede entrar en cualquier momento", susurró Bella Mur con la voz entrecortada mientras yo la empujaba contra la pared del cuarto de atrás. Sentí cómo su cuerpo temblaba de mezcla entre excitación y miedo a que los pasos de algún familiar se acercaran por el pasillo. Saqué mi polla ya dura y se la metí de golpe en el coño mojado, cubriéndole la boca con la mano para ahogar sus primeros gemidos. La giré de espaldas y la empotré en perrito contra el mueble, golpeando sus nalgas con fuerza mientras escuchábamos cualquier ruido sospechoso afuera. Cambiamos a vaquera y ella se movió rápido arriba y abajo sobre mi polla, sus tetas grandes rebotando mientras sus ojos miraban la puerta con pánico. La tiré sobre la cama para follarla en misionero, metiéndosela entera de golpe y sintiendo cómo apretaba alrededor de mi verga con cada embestida. Nos levantamos y la cogí de pie contra la ventana, follándola duro y rápido mientras ella contenía los gritos mordiéndose el labio. En más de 11 minutos de escena el peligro de ser descubiertos nos mantuvo al límite hasta que por fin me corrí dentro de su coño caliente. Bella Mur se quedó mirando la puerta con la respiración agitada, las piernas temblando y una sonrisa nerviosa en la cara.