Barbiee lamiendo pecho musculoso a Tony Dinozzo
"¿Quieres que te muestre lo que puedo hacer con mi lengua?", me susurró Tony mientras me acercaba a su torso sudado. Llevaba días imaginando este momento, cada vez que sus músculos se marcaban bajo la camiseta ajustada. El primer contacto de mis labios con su piel salada me hizo gemir. No pude evitar hundir la cara entre sus pectorales, lamiendo cada surco como si fuera un helado que se derrite. Sus manos se enredaron en mi cabello, guiándome hacia sus pezones duros mientras yo chupaba con avidez. "Eres una puta para lamer", gruñó, y eso solo me excitó más. Mis tetas falsas se aplastaron contra su cuerpo cuando me subí a su regazo, sintiendo su polla endurecerse bajo mi culo. "Quiero que me corras en estas tetas", le dije, y él no necesitó más invitación. Me agarró de las caderas y me empotró contra su pecho, frotando su verga entre mis pechos hasta que un chorro espeso me cubrió el escote. "Ahora lámelo", ordenó, y obedecí como una buena perra, saboreando cada gota de su semen.