Ayane en bikini es empotrada en la piscina con su coño mojado
Ayane lleva días babeando por ese villano de polla enorme que la mira con hambre cada vez que pasa por el gimnasio. Hoy no aguanta más: se pone su bikini rojo mínimo, el que apenas cubre sus tetas rebotando, y lo espera en el borde de la piscina, las piernas abiertas para que vea lo mojada que está. Él no lo piensa dos veces, la agarra de las caderas y la tira al agua para follarla primero contra los escalones, sus muslos apretando la polla como si quisieran estrangularla. La empotra de espaldas, con las manos atadas hacia atrás, dejando que cada embestida le quede marcada en el coño, sus gemidos ahogados cada vez que la sacude de arriba abajo. Cuando la pone boca arriba, sus tetas saltan como globos de gelatina, rebotando contra el agua mientras él la clava sin parar, los dedos de los pies curvándose con cada estocada. Al final, la levanta del agua, esa polla goteando en su cara, y se corre en un chorro tan grueso que le cubre las tetas enteras, la leche blanca cayendo por sus pezones duros. Pero esto solo es el principio: la próxima vez, la va a follar con las piernas atadas también, para que no pueda moverse ni cuando le explote el coño de tanto follarla.