Yuki Mori85 domina a su sumiso con su coño mojado y hambriento
El tipo apenas podía respirar cuando Yuki Mori85 lo empujó contra la pared, sus dedos clavándose en sus hombros mientras le susurraba al oído: '¿Oyes eso? Podría ser mi marido'. El miedo le puso la polla aún más dura, y ella lo notó, riendo entre dientes antes de bajarle los pantalones de un tirón. Su coño ya brillaba, rosado y perfectamente depilado, rozando su verga sin piedad mientras le ordenaba: 'No hagas ruido, perrito'. Cada embestida era un riesgo, los gemidos ahogados en su boca mientras ella montaba con furia, sintiendo cómo su polla entraba hasta las pelotas. Las paredes temblaban con el impacto, y Yuki Mori85 se detuvo un segundo, escuchando con atención. '¿Oíste eso?', preguntó con voz juguetona, antes de volver a cabalgarlo con más fuerza. El sudor le caía por la espalda cuando ella le ordenó: 'Córrete dentro, pero no antes de que yo te lo diga'. El tipo no aguantó más, y cuando ella sintió el chorro caliente dentro, le escupió en la cara: 'Eres mío, sumiso'.