Tres putas nos usan sin parar cuando quieren 3
La colombiana de curvas imposibles llegó con su amiga morena y ese par de tetas que rebotan solas, todas con las piernas bien abiertas ya mojadas de tanto mirarnos el rabo. Él no pudo aguantar más al ver esos culos redondos apretados en tanga transparente, así que la rubia de tetas grandes se le tiró encima sin avisar y se lo tragó entero con esos labios rojos que chupan como locas. La morena, que no se queda atrás, se agachó a lamerle las bolas mientras él gemía sin control, con los dedos hundidos en ese culo prieto que saltaba al ritmo de cada embestida. La colombiana, que no es ninguna santa, se subió a horcajadas sobre su verga dura y empezó a cabalgarlo como una posesa, haciendo que ese chocho chorreante se le resbalara cada vez que se levantaba, dejando un rastro de jugos por toda su polla gruesa. La rubia, celosa de tanto meneo, se puso detrás y le metió los dedos en el culo mientras le susurraba al oído lo puta que es, sin importarle que todos en la casa la oyeran gritar de placer. Las tres no paraban de tocarse, lamerse y empotrarse entre ellas, con esos culos apretados chocando sin piedad mientras los gemidos llenaban el aire. Él no pudo resistirse más y se corrió dentro de la colombiana, que se retorció de gusto al sentir ese chorro caliente llenándole el coño, pero no terminó ahí: la morena le exigió que se lo limpiara con la lengua, y él, sumiso, obedeció sin rechistar. Lo peor es que apenas habían empezado, porque al rato la rubia le ordenó que se dejara usar otra vez, esta vez por detrás, mientras las otras dos le azotaban el culo con las manos abiertas para que no se le olvidara quién mandaba. Entre risitas y maldiciones, las tres se turnaron para montarlo, chuparlo y correrse sobre su cuerpo sudado, dejando marcas de uñas, saliva y corridas por toda la cama. Cuando por fin se quedaron satisfechas, él quedó tirado en el suelo, exhausto, con la polla roja y el culo adolorido, pero con una sonrisa de oreja a oreja sabiendo que al día siguiente volverían a usarlo sin piedad.