Ryan Smiles domina a Sara Jay con su enorme arnés
Ryan Smiles no perdonó a Sara Jay desde el primer segundo que entró al cuarto. La curvilínea morena la empujó contra la pared apenas cerró la puerta, arrancándole el top de un tirón para dejar al descubierto esos pechos enormes que rebotaban con cada respiración agitada. 'De rodillas, perra', le ordenó con voz ronca, y Sara obedeció al instante, arrodillándose frente a ella mientras su coño ya chorreaba de anticipación. Ryan le agarró el pelo con fuerza y le restregó el arnés por la cara antes de empujarlo contra su boca, exigiendo que lo chupara como si fuera su vida. Sara gimió ahogadamente, sintiendo cómo la polla de látex le llenaba la garganta hasta hacerle lagrimear, pero Ryan no aflojó: 'Más fuerte, puta, que no se note que es tu primera vez'. Con un gruñido, la giró de golpe y la dobló sobre la cama, separándole las nalgas para hundirle el arnés de una estocada hasta que Sara gritó, empalada hasta las pelotas. Las embestidas eran brutales, cada impacto resonando en el cuarto mientras Ryan le tiraba del pelo y le mordía el cuello, disfrutando cómo su culo gordo se sacudía con cada arremetida. 'Pide permiso para correrte', le susurró al oído, y Sara, temblando, balbuceó entre gemidos: 'Por favor, por favor, déjame...'. Ryan se rió y le dio una palmada en el culo antes de acelerar el ritmo, follándola como si quisiera partirla en dos. Cuando por fin le permitió correrse, Sara explotó con un grito ahogado, su coño apretándose alrededor del arnés mientras Ryan se corría sobre su espalda, marcándola como suya. 'Ahora lámelo', le ordenó, y Sara, jadeante, obedeció sin rechistar, limpiando cada gota de su propia excitación. 'La próxima vez, durarás más', le advirtió Ryan con una sonrisa burlona mientras se quitaba el arnés, dejando a Sara temblando en la cama, sabiendo que esto apenas había comenzado.