Priya y su hermanastro descubren un secreto en el baño
Arsal no podía creer lo que veía cuando entró al baño y encontró a Priya con las piernas abiertas, quitándose el vello del coño con una maquinita. La polla se le puso dura al instante, imaginando cómo se sentiría ese coño recién depilado, suave y caliente. Priya lo miró con esos ojos traviesos y le preguntó si quería ayudarla, pero en realidad ya sabía lo que venía: su hermanastro era un pervertido que no podía resistirse a un coño recién afeitado. Arsal se acercó, le arrancó la maquinita de las manos y empezó a chuparle el clítoris con fuerza, haciendo que Priya se retorciera de placer. La sorpresa vino cuando ella le agarró la polla y notó que era más grande de lo que imaginaba, gruesa y venosa, perfecta para empotrarla contra la pared. Priya le dijo que la quería toda dentro, hasta que las caderas chocaran, y Arsal no se lo pensó dos veces: la levantó, la apoyó contra el espejo y la penetró de una estocada, haciendo que ella gritara de gusto. El agua de la ducha caía sobre sus cuerpos mientras él la embestía sin piedad, sintiendo cómo el coño de Priya se ajustaba a su polla como un guante. Ella le clavó las uñas en la espalda, pidiéndole que se corriera dentro, y Arsal no pudo más: le agarró el culo con fuerza y le llenó el coño de leche caliente. Cuando terminó, Priya se quedó pensando en cómo su hermanastro había descubierto su secreto: le encantaba que la depilaran antes de follar, y ahora él lo sabía. ¿Qué más descubriría de ella?