Mi madrastra no aguantó más y se folló al negro de polla enorme
El olor a sudor y lujuria se pegaba a mi piel mientras me acercaba a Paschal Sugarhub, ese negro de polla gruesa que llevaba semanas mirándome con deseo. Mi coño palpitaba cada vez que lo veía pasar, y esa tarde, cuando me encontró sola en la cocina, no pudo resistirse. Sus manos grandes me agarraron el culo con fuerza mientras me empujaba contra la mesa, y yo gemí al sentir cómo su verga dura rozaba mi tanga mojado. 'Quiero que me rompas', le susurré, y él no perdió tiempo en arrancarme la ropa interior de un tirón. Me empotró contra la pared, clavándome su polla hasta las pelotas mientras yo le arañaba la espalda, sintiendo cada centímetro de su carne negra llenándome por completo. El sonido de nuestros cuerpos chocando resonaba en la habitación, y cuando me dio la vuelta para tomarme por detrás, sus embestidas profundas me hicieron gritar de placer. Paschal me agarraba las tetas mientras me penetraba con fuerza, y yo no podía dejar de gemir, sintiendo cómo mi coño se apretaba alrededor de su verga. En más de 10 minutos de escena, no paramos hasta que él se corrió dentro de mí, dejándome con las piernas temblorosas y su leche caliente goteando por mis muslos. Al terminar, solo quedó el tanga roto en el suelo, prueba de lo salvaje que había sido nuestro encuentro.