Masaje caliente entre Aaron Perez y Ric termina en una follada brutal
Ric no podía creer cuando Aaron Perez le pidió un masaje para aliviar el dolor de espalda después de un entrenamiento brutal en el gimnasio. El tipo llegó con la piel sudorosa, los músculos marcados y esa mirada que le recorría el cuerpo como si fuera un puto banquete. Al principio solo eran manos fuertes deslizándose por la espalda, pero pronto los dedos se colaron bajo el short ajustado de Ric, sintiendo cómo su verga ya estaba dura como una piedra. Aaron no pudo evitar gemir cuando Ric le mordisqueó el cuello mientras le apretaba el culo con fuerza, sus tatuajes brillando bajo la luz tenue del cuarto. La cosa se puso más caliente cuando Ric lo empujó contra la pared, bajándole el pantalón hasta los tobillos para dejarle el culo al aire, bien redondo y marcado por el gimnasio. La polla de Ric, gruesa y venosa, se frotó contra el culo de Aaron mientras le susurraba al oído lo puto que estaba y lo mucho que quería empalmarlo por detrás sin piedad. Aaron, con la boca entreabierta y los ojos vidriosos, solo atinó a arquear la espalda cuando Ric le escupió en el culo y le metió dos dedos de golpe, haciéndolo gritar de placer mezclado con dolor. En segundos, Ric ya le estaba embistiendo con fuerza, sus caderas chocando contra el culo de Aaron con un sonido húmedo y sucio que llenaba la habitación. Los gemidos se volvieron más fuertes, los cuerpos sudados resbalando con cada embestida mientras Ric lo agarraba de la cintura y lo empotraba contra el colchón, follándolo como si no hubiera mañana. El sonido de las pieles chocando se mezclaba con los gruñidos de Ric y los jadeos de Aaron, que no podía creer lo bien que le quedaba esa verga enorme partiéndolo en dos. Cuando Ric le agarró la cabeza y se la metió entera en la boca, Aaron no pudo aguantar más y se corrió con un grito ronco, disparando su leche caliente por el pecho de Ric mientras este le llenaba el culo con su corrida espesa y caliente. Quedaron tirados en el suelo, jadeando y sudados, con los cuerpos pegados y las respiraciones entrecortadas, sabiendo que esa follada iba a quedar grabada para siempre en sus memorias.