Masaista ardiente me chupa y me hace correrme con su mano
La masaista rusa llegó con su pelo largo y su cuerpo de infarto, y desde el primer momento supe que no solo quería relajarme. Sus manos expertas recorrían mi espalda mientras yo me excitaba cada vez más, hasta que de repente se inclinó y me susurró al oído: '¿Quieres algo más que un masaje?'. No pude resistirme, le bajé el pantalón y vi su coño depilado y brillante de lo mojada que estaba. Me arrodillé y le metí la lengua hasta el fondo, chupando su clítoris hinchado mientras ella gemía como una puta en celo. Luego me senté en la camilla y ella se subió encima, empalándose en mi polla dura hasta el fondo. El sonido de sus nalgas chocando contra mis piernas era música para mis oídos, y cuando me pidió que le diera por el culo, no lo dudé ni un segundo. La penetré por detrás, sintiendo cómo su ano apretado me envolvía mientras ella gritaba de placer. Al final, me masturbó con sus manos suaves hasta que me corrí en su cara, llenándole los labios de leche caliente. Fue el mejor masaje de mi vida, y ahora no puedo dejar de pensar en su boca y en su culo perfecto.