Lau Loaiza se entrega al placer con su cuñado travieso
Te voy a contar cómo fue la primera vez que mi cuñado Usarussian me pilló mojada en el pasillo. "¿Qué haces aquí, puta?", me dijo con esa voz ronca que me pone la piel de gallina. Le respondí que nada, pero él ya sabía que mentía, que mi coño ardía por su polla gruesa. Me empujó contra la pared, me bajó el short y me abrió las piernas de una patada. "No te muevas", ordenó, y yo obedecí, temblando mientras sus dedos me abrían el culo. Sentí su saliva caliente en mi clítoris antes de que me empotrara de una estocada, hasta que mis gemidos llenaron toda la casa. "Más fuerte", le supliqué, y él me dio lo que pedía, golpeando mi coño mojado como si fuera su puta personal. Cada embestida me hacía chocar contra la pared, y cuando me corrió dentro, grité tan fuerte que hasta los vecinos debieron escucharme. Después, Usarussian se limpió la polla en mi muslo y se fue sin decir nada, dejándome temblando y con las piernas temblorosas. Pero lo que más me excitó fue ver cómo mi cuñado se reía mientras se alejaba, sabiendo que podía hacerme lo que quisiera cuando le diera la gana.