La profesora Noni se dejó follar por el alumno de polla negra
Nunca imaginé que ese alumno de la universidad tuviera una verga tan gruesa, mucho menos que me la metería a mí. Cuando cerró la puerta de mi oficina, supe que estábamos arriesgándonos, pero no pude resistirlo. Su polla negra brillaba húmeda cuando me la mostró, y yo ya estaba mojada, imaginando cómo me la clavaría. Empezó mordiéndome los labios mientras me bajaba los pantalones, luego se arrodilló para chuparme el coño con esa boca experta. Mis gemidos los ahogaba en su cuello, escuchando cada crujido de la puerta, segura de que alguien podría pillarnos. Cuando me empotró contra el escritorio, sentí cómo esa verga enorme me estiraba entera, llenándome hasta que sus pelotas chocaban contra mi culo. No paró de follarme fuerte, agarrándome de las caderas mientras yo gemía en susurros, rezando para que nadie pasara. En más de 11 minutos, me hizo correrme dos veces, la última cuando me llenó de leche mientras me apretaba los muslos. Ahora, cada vez que lo veo en clase, solo pienso en cómo me dejó el coño adolorido y mi mente ardiendo.