La pelirroja tatuada de culo perfecto te sorprende con su hambre
La luz del atardecer se filtra por la ventana abierta, iluminando el sudor que ya empieza a brillar en tu piel mientras la ves acercarse con esos tacones que resaltan sus piernas interminables. Olivia Stark no pierde tiempo: te agarra la polla con una mano y te empuja contra la pared, sus labios rojos se abren para tragarte entero de golpe, y sientes cómo su garganta se ajusta como un guante caliente. Pero lo que no esperabas es el gemido ahogado que escapa cuando sus dedos exploran más abajo y descubren lo duro que estás, lo listo que estás para empotrarla. Te la saca de la boca solo para susurrarte al oído, '¿Vas a follarme como si fuera tu puta o qué?', y el desafío en su voz te enciende más. La levantas de golpe, sus piernas se enredan en tu cintura, y la empalas en el sofá sin aviso, sintiendo cómo su coño mojado se adapta a cada centímetro de tu verga. Los golpes secos de sus caderas chocando contra las tuyas llenan la habitación, y sus uñas se clavan en tu espalda mientras grita que no pares, que la llenes hasta que no pueda respirar. Cuando por fin te corras dentro de ella, Olivia se queda quieta un segundo, con los ojos cerrados, antes de soltar una risa ronca y decir, 'Erik Everhard no se compara contigo, cariño.'