Kitty Cam se deja empotrar por el verga enorme de Rusty Nails
Kitty Cam no podía aguantar más los ojos de Rusty Nails clavados en su cuerpo, esos días de miradas furtivas y roces 'accidentales' la tenían al borde. Sabía que su coñito apretado no aguantaría mucho más, y cuando él la empujó contra la pared, sus muslos ya estaban temblando. 'Te voy a contar cómo me hizo gemir como una perra en celo', susurra mientras recuerda sus dedos abriéndole las piernas de golpe, su lengua recorriéndole el clítoris hasta dejarla mojada como nunca. Rusty no perdió tiempo: la levantó de una estocada, su polla gruesa entrando hasta hacerle tocar el cuello del útero mientras ella arañaba su espalda. '¿Te gustaría estar en su lugar?', pregunta con voz entrecortada, 'porque cuando empezó a embestirme contra el espejo, mis gritos se mezclaron con el sonido de su culo chocando contra sus caderas'. Cada vez que él se retiraba, ella lo jalaba de vuelta, sus uñas marcando surcos en su piel mientras sus fluidos le chorreaban por los muslos. 'No te imaginas lo que sentí cuando me dio la vuelta y me penetró por atrás', gime, 'su verga enorme abriéndome el culo mientras me agarraba del pelo'. Las paredes retumbaban con sus gemidos, el sudor pegándoles la piel, hasta que Rusty le llenó el coño de leche caliente sin avisar, dejándola temblando y sin aliento. 'Y ahora dime', susurra al final, '¿quién más te pone así de cachondo?', mientras su cuerpo aún vibra de placer.